Año 2015, año de elecciones

Interesantes reflexiones sobre la "no-política", la recuperación de la política y sobre la esperanza de los jóvenes.

Votar con conciencia ya no es un hecho alejado, como lo fue en los 90, producto de una despolitización de la sociedad, años en los que se nos decían frases que quedaran para la historia tales como “No se si voy a sacar el país del problema económico, pero seguro que voy a hacer un país más divertido”. Es casi como decir “Y bueno, yo lo voto, por lo menos nos hace reír”.

Aquellos años en los que se nos mentía descaradamente, en donde las necesidades del pueblo no eran prioritarias y lo que primaba era un distanciamiento de la política, como si ésta fuera mala palabra, como si estuviera cargada de una connotación negativa (por supuesto instaurada). No es muy difícil hacer memoria y mirar el hoy, el presente, y ver que algo ha cambiado. Los jóvenes -e incluso jóvenes mayores- adultos, se han despojado de este concepto erróneo sobre política, han hilado una fuerza propia a partir del pasado, pensando en el futuro. Este desinterés ya hoy se ve disuelto, lo vemos en las calles, en propios emprendimientos y en el acompañamiento masivo que cada vez que lo amerita está presente.

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El hecho de que la juventud vuelva a tomar conciencia, y que haya decidido transgredir el tabú de lo que conllevaba la palabra “política”, está dado porque se nos ha otorgado el lugar para poder hacerlo, nos han hecho volver a creer en aquellas cosas que antes se disipaban y solo quedaban en palabras. Basta hacer un recorrido histórico político de estos 10 últimos años.

Tener memoria en estas instancias es crucial, saber de dónde venimos y hacia dónde nos dirigimos política, social y económicamente es necesario para no volver a cometer errores semejantes.
Nos han devuelto la esperanza y pareciera ser que a unos cuantos esto ha de molestarle.


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