Ser joven hoy

Situados en otro plano, ajenos a tanto alboroto y problematización de su condición, y  etiquetados negativamente de una manera continua por conjuntos de la sociedad, los pibes, ingrediente social imprescindible, son objeto de constante estigmatización.  La reacción de éstos deviene en indiferencia, la vida continúa normalmente, ya que los jóvenes no tienen otro modo de ser que, en efecto, realizando su juventud.

Desmedidamente se los posiciona criminalizando cada uno de sus actos, arrinconados en ese incómodo lugar por personas que deberían de contener y ayudar a desarrollar a los jóvenes, y en lugar de juzgarlos deberían tratar de representar sus intereses. En fin, ser joven requiere el vacío y la levedad del no haber hecho, porque todo se encuentra por delante, idealizado o inconcluso, y en ese trampolín a la vida el pibe se forma, lee, estudia, aprende música, deportes, o simplemente hace otra cosa. ¿Hacemos realmente lo que queremos? No hablemos de condicionamientos ya que son muchos, influyen más de lo que pensamos, y hacerlo requeriría de unos cuantos párrafos más para expresarlo.

El joven se encuentra en esta disyuntiva, posicionado en el punto de inflexión donde el pasado le es ajeno y el futuro jamás llega, pero ¡pobres de aquellos que vulgarizan esta posición.

En este contexto histórico se encuentra nuestro joven firmatense este sábado a la noche, con todas sus bellas ideas o tal vez sin nada en la cabeza, pero sin duda, en este lugar, en estas latitudes, él sale en busca de diversión y lo hace de la manera en que todos se divierten (osea, de la manera en la cual nos propusieron o impusieron que hay que hacerlo) y agrade o no (en todo occidente es así) es sobreentendido el uso alcohol como medio para lograr un fin, que es el “entretenimiento” entre pares.

Se recrea entonces todo tipo de lamentables sucesos, y en esta parafernalia -en la cual danzan discursos vapuleados, acusaciones, violencia, abuso de poder y gas pimienta- llega un punto de ruptura, en el cual muchos jóvenes nos sentimos manoseados , denigrados y rechazamos fervientemente aquel lugar donde nos quieren posicionar arrinconándonos, criminalizando nuestro accionar, desacreditando nuestros reclamos, acallando y ninguneando.

Es verdad para nosotros (forma parte en nuestro discurso cotidiano) el hecho de que no hay en nuestra ciudad espacios en las políticas públicas acordes a los intereses de los pibes firmatenses, y que a nuestros reclamos solo se responde con descalificaciones, se palpa claramente el grave problema de representatividad que sostiene el Estado local para con esta fracción de la sociedad.

Lo peor de todo es que debido a nuestra condición de jóvenes este ninguneo es generado, pero a esto, creo, que la manera de responder es accionando, haciendo, creando, uniendo fuerzas por nuestras garantías y tratando de solucionar nuestros problemas generando espacios plurales de debate, en los cuales podamos manifestarnos. Espacios que este municipio dice haber generado pero, tal vez, tan silenciosamente que nunca nos hemos enterado de su existencia.


Categorías