Democracia y batalla Cultural

La construcción de sentido democrático no es merito de ningún gobierno sino del conjunto de nuestro Pueblo pero es aquí donde la disputa de sentido cobra real dimensión.

La disputa de estos días y de los últimos años en nuestro país es un debate en tensión permanente de quien pone el sentido común y colectivo en nuestra Patria. Si el modelo nacional y popular  de inclusión social con industrialización y distribución de los  ingresos que gobierna desde hace 11 años, o el modelo conservador  que fue hegemónico en  la Argentina desde el 24 de Marzo de 1976 hasta el 25 de mayo del 2003.

El Kirchnerismo  ha sincerado la discusión política y también los actores que la discuten, obviamente no son solo dirigentes y militantes políticos; los empresarios, los banqueros, la corporación judicial  son actores también protagónicos en esa disputa. Pero centralmente es el poder mediático el que aparece como la nave insignia en la imposición de la agenda  a  los partidos políticos de la oposición y del establishment económico.
En esta disputa de intereses y  de sentidos,  la batalla cultural se libra principalmente en los medios de comunicación y las redes sociales. El monopolio mediático  construye cotidianamente  una sensación “en la gente” de que todo lo que pasa está mal y lo que viene es peor  aún. Demonizan  la figura de la Presidenta  y a la vez le confieren poderes sobrenaturales, responsabilizándola  de las siete plagas y algo más.
En esa batalla, el kirchnerismo, construye  su identidad,  asumiendo el proceso histórico regional del que forma parte y la doctrina política identitaria que lo precede (El peronismo).
Reconociendo en la ampliación de derechos, la  lucha por la Memoria Verdad y Justica, la soberanía y la igualdad de oportunidades, el núcleo fundante de esa identidad.
La Patria es el otro y el amor vence al odio son significantes que forjan la práctica militante  de miles y miles de jóvenes que se suman y se organizan en todos los rincones del país .

La construcción de sentido democrático no es merito de ningún gobierno sino del conjunto de nuestro Pueblo pero es aquí donde la disputa de sentido cobra real dimensión. Mientras se habla de libertad de opinión de justicia independiente y alternancia política, lo que  esconde el poder corporativo es la defensa de sus intereses, que poco tiene que ver con una democracia de derechos, de multiplicidad de voces y de justicia efectiva, al contrario se niegan a cumplir las leyes de la democracia que quieren poner límites a los monopolios mediáticos y económicos.
O profundizamos una democracia que se moviliza por Nisman pero también por Mariano Ferreyra y Luciano Arruga o abrimos paso nuevamente a la democracia sesgada conducida por los poderos de siempre.
Lo bueno es que cada protagonista empieza a decir desde donde habla y que intereses defiende y eso también se lo debemos al Kirchnerismo.

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