Algunas Reflexiones sobre el 24

A través de este espacio intentamos que el 24 de marzo no sea sólo una cuestión de efemérides, de repaso de datos estadísticos sobre lo que sucedió, sino generar un pensamiento analítico, una construcción subjetiva sobre las consecuencias de aquellas políticas, los vicios que aún persisten, los "milicos" de hoy...

Lo sucedido en la última dictadura militar y sus alcances ya no es desconocido por nadie, el 24 de marzo de 1976 se destituyó a un gobierno democrático instaurandosé el golpe cívico-militar más sangriento de nuestra historia: Centros Clandestino de Detención (CCD), desaparecidos, torturas, caída de la economía nacional; son conceptos presentes y entendidos por la mayoría de la sociedad.

A través de este espacio intentamos que el 24 de marzo no sea sólo una cuestión de efemérides, de repaso de datos estadísticos sobre lo que sucedió, sino generar un pensamiento analítico, una construcción subjetiva sobre las consecuencias de aquellas políticas, los vicios que aún persisten, los “milicos” de hoy…

Durante mucho tiempo nos costó encontrar líderes políticos que representasen ciertamente la voluntad popular y no la de corporaciones; recién comenzando este milenio surgieron aquellos  que expresan la voluntad no sólo de las mayorías sino también de las minorías; curioso entonces, es cuestionarse cuál fue el motivo por el que se tardó casi 30 años para que la gobernabilidad tuviese realmente significado, y cómo es posible que aún hoy permanezcan  -coexistan- sectores políticos simpatizantes de aquellas políticas setentosas cuyas banderas son la exclusión y la desigualdad.

La dictadura aniquiló la economía nacional, pero las políticas neoliberales ejecutadas hace algunas décadas atrás (cuyos adeptos vestidos de amarillos se mantienen hoy)  no distaron mucho de aquellas medidas: procesos inflacionarios, incentivo del consumo de productos extranjeros, privatizaciones.

Más de treinta mil personas desaparecieron, pero aún hoy la desigualdad social que alimentan algunas corrientes políticas también se gana de víctimas, quizás de manera más silente, menos evidente, pero igual de eficaz.

Los medios de comunicación siguen construyendo mentiras de la misma manera que lo hicieron en aquellos tiempos, fueron cómplices de un genocidio, pero aún hoy conservan la misma vigencia a la hora de instalar verdades-mentirosas y pensamientos.

No es sólo con un arma y un bigote como se ejecutan golpes de estado,  no es sólo con CCD como se suprimen pensamientos o se erradican ideales. Muchas veces el Nunca Más queda limitado a lo evidente, a lo obvio, y se nos pasan por alto algunas otras formas de dictadura, como la “dictadura económica”. En donde sólo manda la lógica mercantil y en donde el poder económico intenta subordinar y utilizar la política para que no sea usada como una herramienta de transformación y de inclusión cultural y social, sino más bien como una herramienta para beneficiar a unos pocos privilegiados.
La mejor vacuna en contra de las dictaduras es la participación política del pueblo. Mientras existan muchos actores políticos la democracia es robusta, fuerte y representativa. No da espacio para que vuelva ninguna dictadura de ningún tipo.

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Foto: Roberto Sancho


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